Innovación y regiones

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5 marzo 2024
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Dr. Cristian Guzmán C.

No ha sido menor la discusión respecto de la descentralización en Chile. Años de discusión para que las regiones tengan más poder de decisión, tanto económico como político, y, con ello, aportar de mejor forma a su desarrollo con el diseño y ejecución de políticas económicas locales que respondan a la heterogeneidad de estas.

Esta heterogeneidad regional, se ve reflejada en su estructura productiva, explicada por la disponibilidad de factores productivos, en algunos casos, relacionada con la disponibilidad de recursos naturales lo que tiene efecto, tanto en el crecimiento económico como en el aporte de cada una de ellas al PIB nacional. De ello, son claras las disparidades de crecimiento y aporte que tienen nuestras regiones donde, solo el 50% del PIB regionalizado está explicado por regiones distintas a la metropolitana, pero con desempeños dispares en el tiempo. En este contexto, la innovación le permite a las regiones ser más relevantes en el crecimiento y mover la frontera de producción, ya que, la inversión en actividades de investigación y desarrollo se relaciona con el desarrollo de capital humano, inversiones en infraestructura y capital humano, efectos spillovers entre empresas, entre otros. Esto les permitiría, en base a lo propuesto por diversos autores, generar condiciones para el crecimiento sostenido en largo plazo. Para Chile existe una correlación positiva entre el gasto en actividades de innovación y la participación del PIB regional en el PIB nacional.

Sin embargo, el gasto que las empresas desarrollan en actividades de innovación en las regiones se ha ido concentrando en el tiempo. Utilizando el índice de concentración de Herbfindahl-Hirschman, para el gasto en i+d en las regiones, se muestra un aumento desde mil 787, en el año 2013, hasta un valor de dos mil 820, en 2020 (aún no están disponibles los datos para los años 2021 y 2022). Este aumento en la concentración del gastro regional en innovación se da con mayor fuerza en las empresas pequeñas y medianas (entre 10 y 200 empleados), es decir, han concentrado más su gasto en menos regiones en el tiempo. Mientras que para las empresas grandes la concentración ha ido en disminución desde 2017. Una hipótesis de ello es que estas empresas pueden pertenecer a un grupo o poseer filiales dentro del país.

Esta concentración ha llevado hoy a que la región metropolitana concentre más del 50% del gasto en i+d (al igual que el PIB regionalizado), cuando hace ocho años solo tenía el 30% del gasto regionalizado y un conjunto de seis regiones aportaba con otro 30%, en el mismo período. En este tiempo solo las regiones de Biobío, Valparaíso y Antofagasta han aumentado su participación en el gasto en i+d, pero en conjunto no aportan más del 20%. Para el resto de las regiones que, en el período 2013 – 2014, recibían más del 5% del gasto en i+d han disminuido su participación y en algunos casos hasta el 2%.

Hemos dado grandes saltos en Chile con políticas de incentivo a la innovación que han tenido resultados interesantes, pero aún tenemos mucho por avanzar en cómo las políticas regionales son capaces de generar mayor conocimiento por medio de los procesos de innovación, de tal manera que no perdamos esta fuente de crecimiento de mediano y largo plazo.

Dr. Cristian Guzmán C.