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La actividad convocó a productores vitivinícolas de ambos territorios en torno a herramientas de costos, tributación y rentabilidad, fortaleciendo el trabajo colaborativo entre universidades chilenas y mexicanas.
Con la participación de viñateros de las regiones del Biobío y Ñuble, este martes 26 de mayo se desarrolló la Segunda Jornada Binacional de Competitividad Sostenible Vitivinícola, instancia organizada por la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas (FACEA) de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), en conjunto con la Universidad Técnica Federico Santa María y el Tecnológico Nacional de México Campus Purísima del Rincón y Campus Chihuahua.
La actividad contempló el taller “¿Cuánto valen tus productos? Costeo productivo v/s rentabilidad”, orientado a fortalecer conocimientos vinculados a gestión, comercialización y sostenibilidad en el rubro vitivinícola, los que estuvieron a cargo de los académicos de FACEA Verena Yáñez, Fernando Pilar y Sergio Fernández, quienes abordaron temáticas relacionadas con tributación, costos, márgenes de contribución y rentabilidad de negocios vitivinícolas.
La académica del Departamento de Auditoría y Sistemas de Información de FACEA UCSC, Verena Yáñez, destacó el carácter colaborativo e internacional de la iniciativa, así como la proyección de las actividades que continuarán desarrollándose durante las próximas semanas. “Esta fue la segunda jornada de competitividad sostenible vitivinícola que venimos realizando junto a universidades mexicanas y la Universidad Federico Santa María. En esta ocasión abordamos temas de costos versus rentabilidad, tributación e inicio de actividades, enfocados en empresarios vitivinícolas de las regiones del Biobío y Ñuble”, señaló la académica.
Asimismo, explicó que la programación continuará con nuevos módulos impartidos por académicos de México, entre ellos talleres vinculados a protección de marca, innovación y estrategias sostenibles para negocios vitivinícolas.
Por su parte, Rafael Solar, académico del Departamento de Química y Medio Ambiente de la Universidad Técnica Federico Santa María y encargado del Laboratorio de Enología de la institución, valoró el impacto que está generando el trabajo conjunto entre universidades y territorios. “Este proyecto tiene varias aristas relevantes. Es internacional, interuniversitario y, además, conecta distintas disciplinas en función de los usuarios finales, que son los productores vitivinícolas. Esto nos genera una proyección importante como respuesta que las universidades deben entregar al desarrollo local”, afirmó.
El académico también destacó el carácter birregional de la iniciativa, que ha permitido reunir a productores del Valle del Itata y del Valle del Biobío, generando redes de colaboración y transferencia de conocimientos entre actores del territorio. Además, enfatizó la necesidad de avanzar hacia una mayor profesionalización del sector vitivinícola regional, incorporando innovación, tecnología y estrategias de comercialización con valor agregado.
En tanto, Gonzalo Vallejos, coordinador de Prodesal San Rosendo, valoró el aporte que este tipo de actividades representa para los productores locales y la importancia de vincular el trabajo territorial con la academia. “Claramente para nosotros es de suma importancia, porque encontramos nueva información que va potenciando la actividad vitivinícola de nuestros agricultores. El contacto y vinculación con las universidades abre nuevos horizontes para nuestros productores, no solo en manejo productivo, sino también en comercialización y otras áreas importantes”, indicó
Asimismo, destacó que la profesionalización de la industria vitivinícola es clave para responder a las nuevas exigencias del mercado y fortalecer el desarrollo regional. “Tenemos que apoyarnos en la ciencia y en la tecnología. Estas oportunidades que entrega la academia permiten avanzar hacia una industria más preparada y competitiva”, agregó.
Desde FACEA UCSC señalaron que estas jornadas forman parte de un trabajo colaborativo de largo plazo entre universidades chilenas y mexicanas, orientado al fortalecimiento sostenible del rubro vitivinícola y al desarrollo de capacidades en los territorios del Biobío y Ñuble.
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