En estos tiempos la educación superior se encuentra en constante evolución, por lo mismo, los académicos nos enfrentamos a la responsabilidad de, no solo ser transmisores de conocimientos, sino que, también, de convertirnos en agentes transformadores de la sociedad.
En este contexto, la noción de una “Universidad Emprendedora” (UE) emerge con fuerza como una entidad capaz de generar impactos positivos y significativos a través de la transferencia de conocimiento para todos sus grupos de interés. Así, la UE se distingue por su enfoque proactivo en la enseñanza y en la conexión entre el mundo académico y el ámbito empresarial.
Esta asociación no solo propicia un intercambio de valiosas ideas, junto a esto, permite que la investigación y la innovación, generadas en el entorno universitario, se traduzcan en aplicaciones prácticas y soluciones tangibles para los desafíos que enfrenta la sociedad. Así mismo, influencia la mentalidad emprendedora de sus estudiantes, unidades académicas y recurso humano.
Este enfoque holístico no solo prepara a los individuos para enfrentar los retos del mundo laboral, sino que, también, impulsa la creación de nuevas empresas, la innovación y el desarrollo económico sostenible. La rápida evolución de las tecnologías y las dinámicas sociales exigen instituciones educativas flexibles y receptivas, que puedan anticipar las necesidades futuras y de formar a profesionales preparados para ejercer y liderar en un mundo en constante transformación.
Asimismo, la UE no debería limitar su impacto sólo a la esfera local. La globalización de la información y la interconexión de las sociedades requieren que las instituciones educativas trasciendan las fronteras tradicionales. A través de la transferencia de conocimiento y el intercambio de buenas prácticas, las universidades contribuyen a la creación de redes globales de colaboración que pueden abordar desafíos comunes y fomentar la comprensión intercultural.
Por lo tanto, la UE se posiciona como un motor crucial para el progreso social al priorizar la transferencia de conocimiento y la innovación, al integrar la teoría con la práctica y al fomentar la mentalidad emprendedora. Es así como las instituciones de educación superior asumen un papel en la formación de individuos capacitados para afrontar los desafíos de la nueva era de transformaciones tecnológicas. Y es en este camino que la Universidad es la protagonista, como gestora del conocimiento y como una generadora activa de cambios que impactarán positivamente en la sociedad.
Dra. Claudia Yáñez V.